lunes 6 de octubre de 2008

"CAMPURRIANU ERA MI PADRE"

Bajo este título tan evocador se presenta el primer trabajo discográfico de Francisco José López Álvarez "Cote". Se trata de un disco cuya base principal son las canciones campurrianas de siempre cantadas con gran gusto y cuidado estilo. También se "atreve" con algunas montañesas e incluso dos asturianas que interpreta magistralmente acompañado a la gaita por Sergio Sordo. Este disco viene avalado por su dilatado palmarés en concursos como el "Día de Campoo", "Pozu Jondu", "Festival de la Canción Popular de Cantabria" y buenos puestos en concursos de tonada asturiana como el "Ciudad de Oviedo" o el del "Conceju de Amieva".

El disco se lo dedica a su padre, José López, gran solista de canción campurriana y montañesa que le enseñó su buen hacer en esto de la canción popular, de ahí el título del disco.
Las 20 canciones que podemos escuchar son las siguientes: 1 Quisiera entrar en tu cuarto, 2 Arre, buey, 3 A to ventana, 4 Para cantar en Reinosa, 5 Pastor que estás obligado, 6 No te fies de Purriegos, 7 Con que te lavas la cara, 8 Para vacas Mazandrero, 9 Mi madre me ha mandado que no te quiera, 10 Campurrianuca ha de ser, 11 Las mozucas de Campoo, 12 Soy de Potes, 13 Madre, cuando voy a leña, 14 Como cambiaron los tiempos, 15 Por el senderu del Puertu, 16 Polaciones, buena tierra, 17 Que piedras en la cambera, 18 La playina de Xixón, 19 Arriba, Picos de Europa, 20 Las mozucas campurrianas.
En el apartado de colaboraciones, además de Sergio Sordo a la gaita, se suman grandes intérpretes de la canción campurriana como son Saray García, Almudena López y Alfonso Ahumada que enriquecen este gran trabajo presentado por Cote.

En resumen, un disco para escuchar en casa tranquilamente y disfrutar cada segundo. Estoy convencido de que es un disco de esos que se dice que creará escuela... y esperemos que sea el revulsivo para que las nuevas generaciones retomen el gusto por la canción campurriana. De hecho algo ya se está consiguiendo a tenor de la participación de nuevas rondas en el Día de Campoo, toda una buena noticia para el futuro de nuestra música popular.

lunes 26 de mayo de 2008

ASCENSIÓN A PICO CORDEL

Pico Cordel es, con sus 2061 m, el dos mil más oriental de la Cordillera Cantábrica. En esta ocasión, una ruta apta para todo el mundo nos hará disfrutar con las magníficas vistas que nos acompañarán durante todo el recorrido... desde Picos de Europa a las Montañas Pasiegas, pasando por Peña Sagra y el valle de Polaciones, los Puertos de Sejos, el Parque Natural Saja-Besaya, Valdecebollas, todo el valle de Campoo, el Pantano del Ebro…

Ascenso - Descenso

Tomamos la pista que parte del Albergue Juvenil de Brañavieja. Al poco rato pasamos por unas casetas abandonadas y más adelante encontramos otra pista que sube en zigzag por la ladera de La Tabla y que lleva al Cueto de la Horcada (2111m). Dejamos dicha pista a la izquierda y seguimos por la principal. Tras una larga curva llegamos a la Cuenca de los Pozos, donde varios arroyos bajan por los taludes de la pista y donde ya vemos la cumbre del Cueto de la Horcada a nuestra izquierda
En este punto subiremos por la citada cuenca a "degüello", a la derecha del collado conocido como Paso del Cuquillo (que comunica con los Puertos de Sejos, quedando relativamente cerca la Braña de los Cantos o Cantones)

Puertos de Sejos desde el Paso del Cuquillo

Una vez alcanzado el cordal la marcha se hace relativamente cómoda y las vistas se amplían mucho...
Seguimos la ascensión a la derecha del Paso del Cuquillo y nos dirigimos hacia la Peña Cuenca Gen, dejando atrás el Cueto de la Horcada y el citado paso.
Las vistas de Picos, Peña Sagra y el valle de Polaciones son impresionantes...
Unos metros más de subida a Peña Cuenca Gen (cumbre no muy aparente) y ya divisamos de frente Peña Hiján (2085 m) y Pico Cordel.
Descencendemos al Collado de los Tornos. Tenemos a nuestros pies la antigua cuenca glaciar de Cuenca Gen, lugar donde se acumulan grandes cantidades de nieve durante el invierno.

Estampa invernal de Cuenca Gen, al fondo, Pico Cordel

Tras unos minutos de subida y casi sin darnos cuenta llegamos a la cima de Peña Hiján (2085 m) donde encontraremos un buzón alpino puesto por los montañeros del Club Tajahierro. Acto seguido bajamos hacia el collado que nos separa de Pico Cordel y comenzamos la ascensión a este pico siguiendo en un primer momento la alambrada existente para posteriormente separarnos de ella hacia el lado de Campoo y ascender por lugar evidente.
Tenemos Pico Cordel a tiro de piedra y tras unos minutos de ascensión afrontamos la última rampa de subida para alcanzar la cumbre. Estamos en Pico Cordel (2061 m), el 2000 más oriental de la Cordillera Cantábrica. Desde aquí también es magnífica la panorámica.
Hacia el Este contemplamos al "hermano menor" del Cordel: Pico Liguardi (1974m); separado del Cordel por La Colladía, antiguo lugar de paso hacia los pastos de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga y hacia el valle de Polaciones. La bajada de Pico Cordel a Cuenca Gen es rápida y no hay camino marcado, por lo que bajaremos por donde mejor nos parezca siempre en dirección a la cabaña de Cuenca Gen. De la parte baja de Cuenca Gen sale una pista que es la que seguiremos para volver a nuestro punto de partida, el Albergue Juvenil Cantabria de Brañavieja.

Primavera en Cuenca Gen

NOTA: Si se realiza la marcha en invierno puede ser necesario el uso de piolet y crampones, especialmente en la bajada de Peña Cuenca Gen al Collado de los Tornos ya que a veces se encuentra helada.

miércoles 21 de mayo de 2008

NUESTRA FLORA CAMPURRIANA (I)

Este artículo está escrito desde unos conocimientos muy limitados en botánica. Lo único que pretendo es mostrar algunas de las flores y plantas que crecen en nuestra comarca y que con su presencia dan alegría y vida a nuestros campos y montes. A través de sucesivas entregas vamos a dar a conocer esas plantas que muchas veces encontramos por los caminos y de las que desconocemos su nombre o utilidad.
Biogeográficamente hablando, la zona de Campoo se encuentra enclavada en el Sector Campurriano-carrionés de la Provincia Orocantábrica, dentro de la Región Eurosiberiana y limitando al sur con la Región Mediterránea. Esto significa "hablando en cristiano"que nos encontramos en una zona de transición entre la vegetación propia de la Europa atlántica y centroeuropea (más húmeda) y la típica mediterránea, por lo que en las zonas más al sur de Campoo podemos encontrar especies propiamente mediterráneas.

Dentro de la Región Eurosiberiana y más concretamente en nuestra zona se pueden diferenciar dos pisos de vegetación:
  • El piso montano que abarcaría casi toda la comarca de Campoo y cuyo límite aproximado es la curva de nivel de 1800 m.
  • Piso subalpino, desde los 1800 m hasta los 2222 m del Cuchillón, nuestro pico más alto. Este piso bioclimático por tanto solo se encuentra representado en lo que conocemos estrictamente como Alto Campoo (Sierra de Híjar y Sierra de Isar o del Cordel)

En general se puede decir que la distribución de la vegetación depende de factores tales como la altitud, el tipo de suelo, la orientación (exposición a solana o umbría), la humedad, el clima, la temperatura... etc. Y por ello la vegetación tiende a agruparse en comunidades de varias especies que conviven bajo unas mismas condiciones ecológicas, lo que se denominan series de vegetación.

El objeto de este artículo era simplemente mostrar algunas de nuestras flores "campurrianas" que forman parte de esas series de vegetación de las que hemos hablado. Vamos a ello:

Posiblemente la más bella de nuestra alta montaña. El "edelweiss" de Campoo es la flor del viento, la Pulsatilla alpina ssp. alba

Y aquí va otra, pariente de la anterior. La Pulsatilla rubra, aunque no es típica de la alta montaña. Se conforma con las suaves y elegantes colinas de Valdeolea.

Otro amante de las alturas es el Geranio cantábrico (Geranium subargenteum), endemismo de la Cordillera Cantábrica. Es curioso el que esta especie fuese descrita por primera vez por el botánico danés Lange a partir de ejemplares recogidos en las montañas campurrianas en 1858.

Esta sonará a más de uno, la genciana (Gentiana lutea), usada antaño como tónico estomacal y para favorecer el apetito. Su uso en la composición del vermut y otros productos provocó una recolección excesiva que estuvo a punto de convertir esta especie en una rareza botánica. Esta planta está presente en algunos de nuestros topónimos, como por ejemplo el "Campo de la genciana" en una ladera del monte Endino.

Otra más de alta montaña, el regaliz de los alpes (Trifolium alpinum), muy nutritivo para el ganado y para la fauna de alta montaña (a los rebecos les encanta)

Y ya para concluir este artículo presentamos a otra bella entre las bellas, la Rosa pendulina o rosal alpino, que por cierto no tiene prácticamente espinas.

Continuaremos mostrando más flores y plantas en próximas entregas.

sábado 19 de abril de 2008

LOS MENHIRES DE VALDEOLEA

Los olvidados valles del sur de Cantabria guardan algunos de los tesoros artísticos e históricos más importantes de nuestra región. Hoy nos dirigimos a Valdeolea, donde una interesante iniciativa ha puesto en valor los 8 menhires descubiertos en el valle hasta la fecha. Se trata de un sendero de pequeño recorrido (PR-S 61) que, partiendo de Mataporquera, atraviesa el valle en busca de los majestuosos menhires permitiéndonos descubrir parajes de ensueño y rincones bucólicos como el que mostramos a continuación, en las inmediaciones del menhir de Peña Hincada.

Hace unos 5000 años, grupos de gentes del Neolítico se establecieron en la zona de Valdeolea dejando como mudos testigos de su presencia los menhires que hoy en día podemos admirar.
Los menhires de Valdeolea reúnen una serie de características especiales que los hacen únicos en comparación con otros conjuntos megalíticos de la Península.
En primer lugar destaca el hecho de que estos megalitos están asentados sobre zonas calizas pese a estar labrados en piedra arenisca, lo que nos lleva a pensar sobre la manera en que transportaron estas moles de hasta 5 toneladas (menhir El Cabezudo) teniendo en cuenta los medios disponibles hace 5000 años.
Por otro lado, su alineación casi en línea recta en dirección sudeste-noroeste que, curiosamente, es casi coincidente con la derrota solar durante el solsticio de verano. Este dato ha llevado a algunos a pensar en un posible culto solar. Otros abogan por un significado más funcional y explican su ubicación simplemente como delimitación territorial entre estos pueblos neolíticos.

Menhir de "El Cabezudo"

De hecho, algunos de estos menhires fueron utilizados en época medieval o moderna para dividir los terrenos de algunos pueblos como ocurre con los menhires de Piedrahita (Mataporquera) y El Cabezudo (Las Quintanillas). Estas divisiones se constatan en las cruces que se grabaron sobre algunas caras de los menhires.

En otros casos las cruces se explican por el afán cristianizador de la iglesia de elementos de culto pagano como en el caso de los menhires de La Matorra y La Puentecilla. Y ya que hablamos del menhir de La Puentecilla decir de él que presenta también un grabado que García Guinea interpreta como una posible "representación esquemática de un carro" (García Guinea M.A. "Guía Artística de Cantabria")



A continuación y a modo de resumen presentamos un listado de los 8 menhires de Valdeolea incluyendo su altura visible y su ubicación.

  • Piedrahita/El Cañón (2,55 m / Mataporquera)
  • El Peñuco (2,75 m / Bercedo)
  • El Cabezudo (3,85 m / Las Quintanillas) Con sus casi 5 m de altura total está considerado como el mayor menhir del norte de España.
  • La Llaneda (3,78 m / La Cuadra)
  • La Puentecilla (1,80 m / La Cuadra)
  • La Matorra I (1,60 m / Casasola)
  • La Matorra II (1,80 m / Casasola)
  • Peñahincada/Piedra de Sansón (2,20 m / Reinosilla-Espinosa)


Menhir de "El Peñuco"

En las inmediaciones de Reinosilla se han hallado dos posibles menhires más. Se trata de dos lajas que actualmente sirven de rudimentarios puentes sobre un arroyo.

Para más información sobre esta ruta y otras más por la zona es muy recomendable la guía "Caminar el Sur de Cantabria" (10 €). Esta guía describe con mucho detalle y fotos de gran calidad varias rutas por los municipios de Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible y nos permitirá conocer con mayor profundidad estas tierras cántabras fronterizas con Castilla.

martes 26 de febrero de 2008

YA ESTÁN "GALLANDO" LAS CIGÜEÑAS

Ya lo dice el refrán: "Por San Blas la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves". Y bueno... cada año vuelven antes las cigüeñas y por lo tanto cada vez nieva menos, no hay más que echar un vistazo a Brañavieja y comprobar que el refrán no miente, este año da pena.

En la zona de Campoo hay dos grandes colonias de cigüeñas, la de Villaescusa en Campoo de Enmedio y la de Reinosilla en Valdeolea, aunque podemos ver nidos de cigüeña prácticamente en cualquier pueblo del valle. En la foto vemos a una pareja de cigüeñas en Casasola (Valdeolea).

Es la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) un ave zancuda con largo pico y patas también alargadas, de color blanco a excepción de las alas manchadas de negro y el pico y las patas de color rojizo. Vive en campos, tierras húmedas y en los márgenes de cursos de agua como en el caso de las poblaciones de Villaescusa (río Izarilla) y Reinosilla (río Camesa). Su alimentación se compone básicamente de ranas, reptiles, peces, gusanos, insectos, pequeños mamíferos, etc.
La hembra construye el nido ayudada por el macho que trae trozos de ramas secas y paja. Como dato curioso observar que las parejas de cigüeñas vuelven siempre al mismo nido tras haber pasado el invierno en tierras africanas. Durante la época de celo las cigüeñas producen con su pico un castañeteo caracterísco, y es entonces cuando por aquí se dice aquello de "ya están gallando las cigüeñas". En Cantabria se han censado 193 parejas de cigüeñas, el 90% de las cuales se encuentra en la comarca de Campoo y se cree que su número irá en aumento si se cuida su hábitat y se soterran los tendidos eléctricos, el mayor peligro para esta especie. Que así sea y nos siga visitando este ave símbolo de la fidelidad y el amor.

Cigüeñas sobrevolando Villaescusa.

lunes 21 de enero de 2008

UN PASADO NO TAN LEJANO

En este artículo queremos simplemente describir y mostrar una serie de utensilios de uso cotidiano en Campoo en un pasado no tan lejano. Muchos de ellos aún se usaban hace menos de 30 años. No se trata de describir concienzudamente las distintas labores agrícolas con todos sus elementos sino de acercarnos a algunos instrumentos que nos permitan conocer un poco más el modo de vida de nuestros antepasados.

Comenzamos por los yugos. Estamos acostumbrados a verlos sobre las parejas de vacas o bueyes que arrastran las engalanadas carretas el Día de Campoo y por eso mismo nos resulta quizás un poco más fácil imaginarnos a nuestros abuelos bajando el carro de leña del monte o a nuestras abuelas peinando el carro cuando se recogía la hierba. Del mismo modo nos podemos imaginar al labrador que bajaba el lunes al mercado de Reinosa con el carro cargado de patatas para vender.

Con la pareja de vacas (con nombres muy variopintos: la bonita, la majita, la gallarda, la parda...) también se araba la tierra, se trillaba y se hacía todo tipo de transporte ya que era el único medio que había por aquel entonces. La carretería ocupó a un buen número de campurrianos antes de que el ferrocarril acabase con ella, ya que todo el transporte de mercancías desde Alar del Rey hasta el puerto de Santander se hacía mediante carros.

En fin, en lo que a yugos se refiere existen diversos tipos:


El primer y el cuarto yugo de la foto se conocen como yugos de encuartar. Se usaban para uncir otra pareja extra con el fin de conseguir más potencia en el tiro. Esto era muy útil, pues permitía cargar más peso en el carro con la consiguiente ganancia en el porte de mercancías. También en época más moderna se usó este sistema para tirar del braván (el pesado arado con ruedas de hierro que fue sustituyendo al viejo arado romano de toda la vida) ya que una sola pareja de vacas no conseguía moverlo si la tierra estaba muy dura.
El tercer yugo se conoce como vizcaíno (yugu vizcaínu) y es el que se empleó en Campoo en época más reciente. En el centro lleva un "barzón" al que se engancha el arado o el cabezón del carro.
El segundo yugo es el que podríamos considerar autóctono, pues su uso es anterior al del yugo vizcaíno que, como es lógico suponer, proviene de Vizcaya. Creo que se trata del yugu camellón que describe Nicanor en su "Palabreru campurriano".

Y ya que estamos "metidos en harina", aquí va una foto de un escriñu, recipiente usado para almacenar precisamente harina o cereales.


De entre todas las labores del campo, dos de las más importantes eran las que se realizaban en verano: la siega y la trilla. La trilla tenía gran importancia pues hemos de tener en cuenta que el pan era la base de la alimentación en aquella época. Aparte del trigo, el centeno y la cebada también se cultivaban los yeros, los titos y las arvejas. En la foto podemos ver algunos de los utensilios usados en el proceso de trilla: el escobón, el bieldo, el cagaleru y la garia.

La garia se empleaba junto con la horca para dar vuelta a la parva mientras el trillo daba vueltas sobre ésta. Sobre el trillo se solía colocar algún niño que era el que portaba el cagaleru, curioso utensilio semejante a una antorcha que evitaba que los excrementos de las vacas cayesen a la parva. Tras pasar el trillo, la parva se amontonaba con ayuda de garias, palas y bieldos y se barría la era con escobones de abedul. Posteriormente se beldaba, esto es, se lanzaba la parva al aire con el bieldo y el aire separaba la paja del grano. Por último se cribaba el grano para desechar otros residuos y obtener el trigo limpio.

Aquí vemos algunas de las medidas para cereales empleadas en Campoo, el cuarto (o media fanega) y el medio cuarto.

Y de la trilla... a la siega, otra importante labor para poder alimentar al ganado en los duros meses del invierno. Esta labor ya la conocemos todos perfectamente porque es la que ha perdurado hasta nuestros días aunque con los cambios que imponen los nuevos tiempos. Ahora recordaremos la siega tradicional, en la que los segadores se levantaban al amanecer para, como ellos decían, "cogerlas dormías" (J. Calderón, Por los senderos de mi valle).

En la foto, el "equipo básico" del segador: el dalle, la colodra, la pizarra, el martillo, el yunque y... bueno, falta la bota de vino que daba fuerzas para continuar la labor. Si la siega ya era un trabajo duro de por sí, algunos todavía tenían ganas de competir a ver quién "tumbaba" antes un prau.

La colodra se llenaba de agua y en ella se metía la pizarra, para afilar el dalle cuando hiciese falta. Cuando el dalle no cortaba bien se picaba, labor que consistía en golpear sobre el yunque el filo del dalle con un martillo para "adelgazarlo" e incrementar así la capacidad de corte.

De la labor de los segadores nos hablan varias canciones populares que explican, mejor que nadie, este mundillo de la siega. Por ejemplo esta estrofa que habla de los segadores que marchaban como temporeros a segar a otros valles colindantes:

A la siega me voy madre

para mi ya ganaré

la hierba queda tendida

menos la que queda en pie.

O esta otra:

Segador pica pica el dalle borrado

y a la noche en la hila ponte a mi lado.

Ya vienen los segadores

pensando en los sus amores

después de segar y segar...


lunes 31 de diciembre de 2007

EL SEL DEL MAESTRO

En esta ocasión visitamos uno de los lugares más recónditos de Campoo, el Sel de Maestro, en el monte Bustio de Fontecha. Para llegar hasta este lugar hay que "tresponer" el Ropero, montaña de casi 1500 m que cobija a los pequeños pueblos de Las Costeras. Saliendo de Camino emprendemos la ascensión al Ropero pasando por el nevero de Brañajuncosa; nevero que, tras las grandes nevadas, puede alcanzar varios metros de altura y perdurar hasta bien entrado el verano. La ascensión es sencilla y en algo más de una hora llegamos a la cumbre.

A continuación seguimos la pista que pasa por allí cerca y que nos lleva hasta una primera cabaña, la de Peña Enhiesta. A la derecha de la pista y ladera abajo discurre una alambrada que divide los terrenos de Campoo de Suso y Enmedio. Atravesamos la alambrada y vamos en busca de un sendero poco marcado que nos llevará hasta el mágico lugar del Sel del Maestro.
A propósito de este lugar perteneciente al pueblo de Fontecha cuentan los viejos que debe su nombre a un maestro natural de dicho pueblo que se volvió loco y decidió irse a vivir a la cabaña que su pueblo tenía en el puerto, donde murió al cabo de un tiempo.

Regresamos por el mismo sendero que nos condujo hasta aquí y continuamos por él ya todo el camino de vuelta. En algunos tramos el camino parece desaparecer pero se intuye su continuidad en la lejanía. Tras alcanzar el Collado de Fontecha bajamos al pueblo en muy poco tiempo. De Fontecha a Camino nos lleva una carretera con algún tramo sin asfaltar y regresamos a casa con la grata sensación de haber estado en uno de los lugares más apartados y menos conocidos de Campoo.

Camino de regreso; restos de la Braña de Fontecha y cabaña en ruinas.