lunes 6 de octubre de 2008
"CAMPURRIANU ERA MI PADRE"
lunes 26 de mayo de 2008
ASCENSIÓN A PICO CORDEL
En este punto subiremos por la citada cuenca a "degüello", a la derecha del collado conocido como Paso del Cuquillo (que comunica con los Puertos de Sejos, quedando relativamente cerca la Braña de los Cantos o Cantones)
Puertos de Sejos desde el Paso del Cuquillo
Una vez alcanzado el cordal la marcha se hace relativamente cómoda y las vistas se amplían mucho...
Seguimos la ascensión a la derecha del Paso del Cuquillo y nos dirigimos hacia la Peña Cuenca Gen, dejando atrás el Cueto de la Horcada y el citado paso.
Las vistas de Picos, Peña Sagra y el valle de Polaciones son impresionantes...
Unos metros más de subida a Peña Cuenca Gen (cumbre no muy aparente) y ya divisamos de frente Peña Hiján (2085 m) y Pico Cordel.
Descencendemos al Collado de los Tornos. Tenemos a nuestros pies la antigua cuenca glaciar de Cuenca Gen, lugar donde se acumulan grandes cantidades de nieve durante el invierno.
Estampa invernal de Cuenca Gen, al fondo, Pico Cordel
Tras unos minutos de subida y casi sin darnos cuenta llegamos a la cima de Peña Hiján (2085 m) donde encontraremos un buzón alpino puesto por los montañeros del Club Tajahierro. Acto seguido bajamos hacia el collado que nos separa de Pico Cordel y comenzamos la ascensión a este pico siguiendo en un primer momento la alambrada existente para posteriormente separarnos de ella hacia el lado de Campoo y ascender por lugar evidente.
Tenemos Pico Cordel a tiro de piedra y tras unos minutos de ascensión afrontamos la última rampa de subida para alcanzar la cumbre. Estamos en Pico Cordel (2061 m), el 2000 más oriental de la Cordillera Cantábrica. Desde aquí también es magnífica la panorámica.
Hacia el Este contemplamos al "hermano menor" del Cordel: Pico Liguardi (1974m); separado del Cordel por La Colladía, antiguo lugar de paso hacia los pastos de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga y hacia el valle de Polaciones. La bajada de Pico Cordel a Cuenca Gen es rápida y no hay camino marcado, por lo que bajaremos por donde mejor nos parezca siempre en dirección a la cabaña de Cuenca Gen. De la parte baja de Cuenca Gen sale una pista que es la que seguiremos para volver a nuestro punto de partida, el Albergue Juvenil Cantabria de Brañavieja.
Primavera en Cuenca Gen
NOTA: Si se realiza la marcha en invierno puede ser necesario el uso de piolet y crampones, especialmente en la bajada de Peña Cuenca Gen al Collado de los Tornos ya que a veces se encuentra helada.
miércoles 21 de mayo de 2008
NUESTRA FLORA CAMPURRIANA (I)
- El piso montano que abarcaría casi toda la comarca de Campoo y cuyo límite aproximado es la curva de nivel de 1800 m.
- Piso subalpino, desde los 1800 m hasta los 2222 m del Cuchillón, nuestro pico más alto. Este piso bioclimático por tanto solo se encuentra representado en lo que conocemos estrictamente como Alto Campoo (Sierra de Híjar y Sierra de Isar o del Cordel)

En general se puede decir que la distribución de la vegetación depende de factores tales como la altitud, el tipo de suelo, la orientación (exposición a solana o umbría), la humedad, el clima, la temperatura... etc. Y por ello la vegetación tiende a agruparse en comunidades de varias especies que conviven bajo unas mismas condiciones ecológicas, lo que se denominan series de vegetación.
El objeto de este artículo era simplemente mostrar algunas de nuestras flores "campurrianas" que forman parte de esas series de vegetación de las que hemos hablado. Vamos a ello:
Posiblemente la más bella de nuestra alta montaña. El "edelweiss" de Campoo es la flor del viento, la Pulsatilla alpina ssp. alba
Otro amante de las alturas es el Geranio cantábrico (Geranium subargenteum), endemismo de la Cordillera Cantábrica. Es curioso el que esta especie fuese descrita por primera vez por el botánico danés Lange a partir de ejemplares recogidos en las montañas campurrianas en 1858.
Esta sonará a más de uno, la genciana (Gentiana lutea), usada antaño como tónico estomacal y para favorecer el apetito. Su uso en la composición del vermut y otros productos provocó una recolección excesiva que estuvo a punto de convertir esta especie en una rareza botánica. Esta planta está presente en algunos de nuestros topónimos, como por ejemplo el "Campo de la genciana" en una ladera del monte Endino.
Otra más de alta montaña, el regaliz de los alpes (Trifolium alpinum), muy nutritivo para el ganado y para la fauna de alta montaña (a los rebecos les encanta)
Continuaremos mostrando más flores y plantas en próximas entregas.
sábado 19 de abril de 2008
LOS MENHIRES DE VALDEOLEA
Hace unos 5000 años, grupos de gentes del Neolítico se establecieron en la zona de Valdeolea dejando como mudos testigos de su presencia los menhires que hoy en día podemos admirar.Los menhires de Valdeolea reúnen una serie de características especiales que los hacen únicos en comparación con otros conjuntos megalíticos de la Península.
Menhir de "El Cabezudo"
De hecho, algunos de estos menhires fueron utilizados en época medieval o moderna para dividir los terrenos de algunos pueblos como ocurre con los menhires de Piedrahita (Mataporquera) y El Cabezudo (Las Quintanillas). Estas divisiones se constatan en las cruces que se grabaron sobre algunas caras de los menhires.
En otros casos las cruces se explican por el afán cristianizador de la iglesia de elementos de culto pagano como en el caso de los menhires de La Matorra y La Puentecilla. Y ya que hablamos del menhir de La Puentecilla decir de él que presenta también un grabado que García Guinea interpreta como una posible "representación esquemática de un carro" (García Guinea M.A. "Guía Artística de Cantabria")

A continuación y a modo de resumen presentamos un listado de los 8 menhires de Valdeolea incluyendo su altura visible y su ubicación.
- Piedrahita/El Cañón (2,55 m / Mataporquera)
- El Peñuco (2,75 m / Bercedo)
- El Cabezudo (3,85 m / Las Quintanillas) Con sus casi 5 m de altura total está considerado como el mayor menhir del norte de España.
- La Llaneda (3,78 m / La Cuadra)
- La Puentecilla (1,80 m / La Cuadra)
- La Matorra I (1,60 m / Casasola)
- La Matorra II (1,80 m / Casasola)
- Peñahincada/Piedra de Sansón (2,20 m / Reinosilla-Espinosa)
Menhir de "El Peñuco"
En las inmediaciones de Reinosilla se han hallado dos posibles menhires más. Se trata de dos lajas que actualmente sirven de rudimentarios puentes sobre un arroyo.
Para más información sobre esta ruta y otras más por la zona es muy recomendable la guía "Caminar el Sur de Cantabria" (10 €). Esta guía describe con mucho detalle y fotos de gran calidad varias rutas por los municipios de Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible y nos permitirá conocer con mayor profundidad estas tierras cántabras fronterizas con Castilla.
martes 26 de febrero de 2008
YA ESTÁN "GALLANDO" LAS CIGÜEÑAS
Es la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) un ave zancuda con largo pico y patas también alargadas, de color blanco a excepción de las alas manchadas de negro y el pico y las patas de color rojizo. Vive en campos, tierras húmedas y en los márgenes de cursos de agua como en el caso de las poblaciones de Villaescusa (río Izarilla) y Reinosilla (río Camesa). Su alimentación se compone básicamente de ranas, reptiles, peces, gusanos, insectos, pequeños mamíferos, etc.
La hembra construye el nido ayudada por el macho que trae trozos de ramas secas y paja. Como dato curioso observar que las parejas de cigüeñas vuelven siempre al mismo nido tras haber pasado el invierno en tierras africanas. Durante la época de celo las cigüeñas producen con su pico un castañeteo caracterísco, y es entonces cuando por aquí se dice aquello de "ya están gallando las cigüeñas". En Cantabria se han censado 193 parejas de cigüeñas, el 90% de las cuales se encuentra en la comarca de Campoo y se cree que su número irá en aumento si se cuida su hábitat y se soterran los tendidos eléctricos, el mayor peligro para esta especie. Que así sea y nos siga visitando este ave símbolo de la fidelidad y el amor.
Cigüeñas sobrevolando Villaescusa.
lunes 21 de enero de 2008
UN PASADO NO TAN LEJANO
En este artículo queremos simplemente describir y mostrar una serie de utensilios de uso cotidiano en Campoo en un pasado no tan lejano. Muchos de ellos aún se usaban hace menos de 30 años. No se trata de describir concienzudamente las distintas labores agrícolas con todos sus elementos sino de acercarnos a algunos instrumentos que nos permitan conocer un poco más el modo de vida de nuestros antepasados.
Comenzamos por los yugos. Estamos acostumbrados a verlos sobre las parejas de vacas o bueyes que arrastran las engalanadas carretas el Día de Campoo y por eso mismo nos resulta quizás un poco más fácil imaginarnos a nuestros abuelos bajando el carro de leña del monte o a nuestras abuelas peinando el carro cuando se recogía la hierba. Del mismo modo nos podemos imaginar al labrador que bajaba el lunes al mercado de Reinosa con el carro cargado de patatas para vender.
Con la pareja de vacas (con nombres muy variopintos: la bonita, la majita, la gallarda, la parda...) también se araba la tierra, se trillaba y se hacía todo tipo de transporte ya que era el único medio que había por aquel entonces. La carretería ocupó a un buen número de campurrianos antes de que el ferrocarril acabase con ella, ya que todo el transporte de mercancías desde Alar del Rey hasta el puerto de Santander se hacía mediante carros.


De entre todas las labores del campo, dos de las más importantes eran las que se realizaban en verano: la siega y la trilla. La trilla tenía gran importancia pues hemos de tener en cuenta que el pan era la base de la alimentación en aquella época. Aparte del trigo, el centeno y la cebada también se cultivaban los yeros, los titos y las arvejas. En la foto podemos ver algunos de los utensilios usados en el proceso de trilla: el escobón, el bieldo, el cagaleru y la garia.
La garia se empleaba junto con la horca para dar vuelta a la parva mientras el trillo daba vueltas sobre ésta. Sobre el trillo se solía colocar algún niño que era el que portaba el cagaleru, curioso utensilio semejante a una antorcha que evitaba que los excrementos de las vacas cayesen a la parva. Tras pasar el trillo, la parva se amontonaba con ayuda de garias, palas y bieldos y se barría la era con escobones de abedul. Posteriormente se beldaba, esto es, se lanzaba la parva al aire con el bieldo y el aire separaba la paja del grano. Por último se cribaba el grano para desechar otros residuos y obtener el trigo limpio.
Aquí vemos algunas de las medidas para cereales empleadas en Campoo, el cuarto (o media fanega) y el medio cuarto.

Y de la trilla... a la siega, otra importante labor para poder alimentar al ganado en los duros meses del invierno. Esta labor ya la conocemos todos perfectamente porque es la que ha perdurado hasta nuestros días aunque con los cambios que imponen los nuevos tiempos. Ahora recordaremos la siega tradicional, en la que los segadores se levantaban al amanecer para, como ellos decían, "cogerlas dormías" (J. Calderón, Por los senderos de mi valle).
En la foto, el "equipo básico" del segador: el dalle, la colodra, la pizarra, el martillo, el yunque y... bueno, falta la bota de vino que daba fuerzas para continuar la labor. Si la siega ya era un trabajo duro de por sí, algunos todavía tenían ganas de competir a ver quién "tumbaba" antes un prau.
La colodra se llenaba de agua y en ella se metía la pizarra, para afilar el dalle cuando hiciese falta. Cuando el dalle no cortaba bien se picaba, labor que consistía en golpear sobre el yunque el filo del dalle con un martillo para "adelgazarlo" e incrementar así la capacidad de corte.
De la labor de los segadores nos hablan varias canciones populares que explican, mejor que nadie, este mundillo de la siega. Por ejemplo esta estrofa que habla de los segadores que marchaban como temporeros a segar a otros valles colindantes:
A la siega me voy madre
para mi ya ganaré
la hierba queda tendida
menos la que queda en pie.
O esta otra:
Segador pica pica el dalle borrado
y a la noche en la hila ponte a mi lado.
Ya vienen los segadores
pensando en los sus amores
después de segar y segar...
lunes 31 de diciembre de 2007
EL SEL DEL MAESTRO
Regresamos por el mismo sendero que nos condujo hasta aquí y continuamos por él ya todo el camino de vuelta. En algunos tramos el camino parece desaparecer pero se intuye su continuidad en la lejanía. Tras alcanzar el Collado de Fontecha bajamos al pueblo en muy poco tiempo. De Fontecha a Camino nos lleva una carretera con algún tramo sin asfaltar y regresamos a casa con la grata sensación de haber estado en uno de los lugares más apartados y menos conocidos de Campoo.
Camino de regreso; restos de la Braña de Fontecha y cabaña en ruinas.

